miércoles, 4 de marzo de 2009

Paraguistas

Ahora bien, uno puede estar o no de acuerdo con el servicio meteorológico, con los gustos de los confites que hay dentro de los sugus confitados, valga la redundancia e incluso estar de acuerdo o no, con que Marley haga reggae o el muro, pero con lo que no se puede estar de acuerdo es con el modo de utilizar el paraguas del 86,32 % de las persona que transitan por las veredas de la urbe.

Uno sale de su casa, después de haberse bañado o en su defecto de haberse lavado la cara y los dientes, desayunado vaya uno a saber si mate o té o tereré y despedirse de su compañera la soledad, de su amado compañero/a, de su mujer y los niños o en ultimo intento del perro que esta mojado porque salio al patio hacer sus necesidades o del gato que acaba de despertarse pues el es muy independiente (a tal punto que como Doogy!) y se levanta mas tarde. Como les decía uno sale de su casa, y sabiendo incluso que esta lloviendo no utiliza paraguas porque le resulta molesto, ya que los colectivos a esa hora están abarrotados y mas si llueve, que pereciese que no solo implica que las cosas se mojen sino que además, la lluvia, colapsa las ciudades, inunda los hospitales y le permite a Nicolás Repetto no salir de su casa y pensar que otro programa de mierda hacer en la TV. Sin paraguas, abrigado uno sale en búsqueda del nuevo día (ese que a veces nos enfrenta a colectiveros que responde “mghsf” o “buen día” como bien comentaba el otro día mi amigo virtual, El Capitán Buscapina”), entonces comienza la aventura.

Entrada en calor producto del salto en la esquina al terrible charco formado por la lluvia y la poca capacidad de desagote de la alcantarilla; una emulación de Maximiliano (esto parece la) Guerra o de Julio (esto parece la) Bocca para evitar las baldosas sueltas que juntan en sus intersecciones algunas gotas que nos escupen la ropa, las zapatillas y si viene embroncada la jeta. Hasta acá, vicisitudes propias de la lluvia; “la vida” diría un viviente, “ahí viene el avión diría” Tatu.

Pero llega el momento, caminar hasta la parada el bondi, ir a buscar el auto a tal sitio, reptar por las arterias del barrio para tomarse el tren o parar en el kiosco a comprarse una bananita dolca, todo esto implica irremediablemente ir por la vereda, incluso si uno esta “On the Fly”. Es allí, en esa larga pista que según muchos tiene aproximadamente 100 metros donde se complica la relación paraguas/personas - transeúntes y de donde he sacado el dato preciso del 86,32 %. Resulta que aquel que no tiene o no usa paraguas (como yo), si la lluvia es copiosa o no, trata de refugiarse en los toldos de los locales que cruza, en los pequeños o grandes balcones que superficialmente acarician las ramas de los arboles que en la vereda están plantados o indefectiblemente en la pared como aquella que nos refugia sin refugiarnos y se ve interrumpido por el paso desprejuiciado y firme de los que si lo llevan empuñado en la mano izquierda o derecha, que egoistamente también busca refugio de algo que realmente no necesita porque ya esta protegido por la mezcla de antena de television con campera rompe viento a la que se llama paraguas. Hay distintos tipos de portadores equívocos de paraguas. Esta aquel que ve que uno viene protegiéndose de las gotas o los baldasos y ni se inmuta y con una mirada que de ingenua no tiene nada, nos invita a mojarnos aunque sea 4 segundos. Otros en cambio, modifican la ruta que venían trayendo, y cambia de carril a apenas medio metro nuestro y nos obliga a evitar la colisión y mojarnos el tiempo que dure la maniobra que nos devuelva a los toldos o los balcones. Otros ya a lo lejos nos dejan bien claro, como quien hace luces con el auto, que ese sera tu lugar y que nadie, ya sea con paraguas o no, lo moverá. Otros ponen cara de “qué miras, comprate un paraguas” y otros, los mas complicados, son los que reunidos en grupo caminan por la vereda ocupándola en su totalidad y que lo hacen a paso de tortuga. No falta aquel que con su paraguas lima las distintas cabelleras o peladas, que golpea a los demás paraguistas atolondrados por el miedo que le provocan las gotas y demás menesteres.

No me olvido de los automovilistas pisa charcos-moja personas, pero estos no usan paraguas aunque a veces si andan sobre las veredas.

Llego al trabajo, “me saco el saco, me pongo el pongo” y mi compañero de trabajo, me dice: “Te gusta el paraguas que me compre?”. Me tomo un vaso de agua y me mojo por dentro para estar totalmente inundado y no me queda ninguna duda, el 86,32 % de la gente utiliza mal el paraguas y a mi eso por mas que sea una banalidad, estupidez, tontera, me hincha bastante las pelotas.