miércoles, 22 de julio de 2009

El arte de bajar

….debo reconocer que hay pruritos de los intelectuales que me colman la paciencia. Además de no saber jugar, esta tendencia de que sólo existen siete artes me indigna al punto que al momento de preparar el relleno del pastel de papas en vez de aceitunas le puse uvas verdes.

Que despropósito mas grande este de considerar sobre la faz de la tierra la existencia de siete artes. ¿Acaso barrer no lo es? ¿y jugar al metegol? ¿Acaso cortarse las uñas de los pies con las manos no puede ser considerado un arte nocturno realmente existente?. Yo creo que si, y creo que bajar del colectivo también lo es.

Todas la mañanas camino hasta la parada del colectivo pensando en como será el día o acompañado por la cuarta sinfonía de Pescado Rabioso. Una vez dentro de la maquina ¿traga-monedas? Comienza el periplo de encontrar la ubicación correcta, que no nos incomode y que tampoco perturbe al mamífero (¿acaso nos podemos entender como seres humanos allí arriba?) que viaja a mi lado. Las fichas como por arte de magia se acomodan y la materia nos muestra que por momentos es penetrable. Algunos leen algún libro de desconocido autor, otros, sin embargo, el diario de conocido grupo monopólico. Mas allá esta el que cabecea la ventana y cerca de éste, el recurrente observador del mensaje de texto que jamás vendrá hasta que el mande y le respondan, saciando así su sed de palabras envueltas en una tecnopráctica cotidiana. Pobre de él.

Basta que llegue el colectivo a la parada, para que uno comience la esmerada y artística tarea de bajar del mismo. El colectivo es uno de estos nuevos, modernos, que como tantas otras cosas que son catalogadas de la misma manera han de ir en detrimento del sentido positivo de la palabra, puesto que estos colectivos a diferencia de los que uno tomaba en 1989 o en su defecto en 1996, tienen desde la mitad del vehiculo hasta el final dos filas paralelas de dos asientos cada una, dejando un estrechísimo pasillo en el que las personas que van paradas deben hacerlo una al lado de la otra pero mirando cada una hacia distintos lugares (Ej. -_-_-_ , cada uno de los guiones representa a una persona). De esta mitad hacia delante, queda un vacío que va desde la puerta central, consistente en dos hojas que se abren lentamente o con una violencia indisimulable, hasta la maquina expendedora de boletos, y un par de asientos para personas que no sufran de mareos, ya que mientras el colectivo va para un lado, los ojos, el cuerpo y por lo tanto la subjetividad van para el otro.

Sentados del lado de la ventanilla, nos acomodamos dando indicios de que próximamente bajaremos, quien nos acompaña en el asiento de al lado con un gesto entre solidario y ofuscado, nos permite el paso a lo que respondemos con una cara de mucha gracias pero porque no cambias esa cara de verdulero sin tomates. El pasillo angosto atestado de viajantes se nos transforma en una zigzag que dura del ultimo asiento (donde estábamos sentados) hasta la puerta central, ya cansados de repetir, “permiso”, “perdón”, “disculpe la molestia” y de escuchar “puff”, “uff”, “hgtazia” (onomatopeyas de las personas que se molestan por nada), accedemos al timbre, sin antes enfrentarnos a este ser que algunos catalogan de inexperto viajero y que yo considero un sin sentido común pasajeril (permítaseme el termino), puesto que parado frente a la puerta en sentido de la calle, mira hacia delante sumergiéndonos en la duda del bajará o no bajará, cuando con un simple cambio de posición esa incógnita seria resuelta. Se que alguno afirmará, “pero bue….tranquilamente podes preguntarle si baja”; y si bien es verdad, detesto a aquellos que lo hacen, ya que la puerta se hizo para bajar y no para pararse frente a ella, salvo que este pasajero sin sentido común pasajeril sea fanático de que le pidan permiso.

Tocamos el timbre y nos disponemos a bajar una vez que el vehiculo reduzca la velocidad a cero. Una vez en la calle y camino al trabajo, decidimos demostrarnos y demostrarles a nuestros familiares y amigos que bajar del colectivo es un arte por más que los intelectuales sigan pensando que solo existen siete.

lunes, 13 de julio de 2009

$1,25 de pensamiento



………Y me propuse el estúpido propósito, de volverme a casa luego de 9 horas en la jaula con sueldo, en otro colectivo que aquel en el que siempre regreso a mi morada. Pensé que así podría conocer otras calles, otras veredas, otras fachadas de casas y edificios, otros árboles y personas, porque no, almacenes y farmacias, puestos de flores y diarios.

Pensé instantáneamente, que hago tomándome todos los días el mismo colectivo, a la misma hora y en el mismo lugar, si el destino es solo funcional a algunos pocos pequeños peligros insensatos?

Acaso no seria fantástico tener el valor de levantarse cada día, y subirse al Bondi que a uno se le antoje, modificando los paisajes cotidianamente vistos? No se nos produce una sensación de extrañamiento cuando por H o por B (no son nombres de gripe eh!), no vamos al trabajo y son las 11 de la mañana y estamos en la calle rodeados del mundo, de la vida que no vivimos? Extrañamiento de la vida, como puede suceder eso si no es porque estamos alienados?

Esta claro que el 108 Retiro-Liniers, no nos desaliniza, pero que bueno seria que el 8 (ex 86) semirapido por autopista desde el bajo hasta Ezeiza nos ayudara en esa lucha existencial y porque no, metafísica contra el siempre inefable “Todas las mañanas (y las tardes) son iguales”.

Piénsense un instante saliendo de sus casas, y dirigiéndose a la parada del colectivo que los depositara en sus respectivos quehaceres y en el camino cambiando el rumbo, subiéndose al 113 en vez de al 132 y hacer el trayecto desde Carabobo y Rivadavia hasta las Barrancas de Belgrano, observando lo que sucede a la hora de la ceguera impuesta y asumida del trabajo cotidiano, dejando para otro día o para nunca jamás el camino que va de Plaza Flores hasta Retiro.

Por favor, que alegría nos puede causar cambiar la línea 60 por la 64, ni hablar el colectivo 152 por el 1. Acaso no es totalmente distinto perderse con el 107 para finalizar a pasos de la costanera en Ciudad Universitaria que perderse con el 4 y terminar depositado en Constitución?

Pensándolo bien, es una decisión simple pero que requiere de un gran valor, de una enorme valentía, renunciar a lo de siempre, alejarse de lo naturalizado, subirse a otro colectivo y terminar situado donde no lo habíamos imaginado, dado que para poder viajar en colectivo tenemos que conseguir monedas y la tarea mas fácil que se nos presenta es la de armar un grupo comando y entrar a las sucursales de los “corraliteros” para por fin conseguir $1,25……………. y como siempre sucede al fin, subirnos al colectivo que nos lleva a la carcel con sueldo, sabiendo que hoy nos levantamos con una idea que dura desde que nos subimos hasta que nos bajamos del colectivo.

viernes, 3 de julio de 2009

El tren, la Gripe y despues....

Hoy sali de casa caña en mano, sabiendo que despues del ultimo dia laboral de la semana, por lo menos para mi, me iba a encontrar, al fin, con unos pescadores en la Costanera, me iba a comer una picadita y tomarme un rico tintito, pero el destino asi no lo quiso.
Me pregunto habra sido ese paso a nivel que cruzo siempre en Melo y Mitre, el que me jugo la mala pasada? Algun lector desprevenido estara preguntandose como puede una persona sensata (primer error del lector!) adjudicarle la responsabilidad de la suspension de un encuentro de pesca a un paso a nivel. Bue...a saber, todos los dias me tomo el 71 hasta Melo y Panamericana, una vez en el asfalto camino por la calle Melo y luego doblo a la derecha en la calle Bolivia para llegar al laburo. En ese transcurso, me topo con un paso a nivel, que tiene en ambos lados sus respectivos laberintos para los peatones. Muchas veces me he sumergido en ellos y otras veces los he esquivado por la calle, ya sea por desgano de amagues, ya sea por el tiempo apremiante, pero muchas veces y aqui es donde reside la causa de este escrito, muchas veces he pensado en el dia o en los acontecimientos que tuvieron lugar despues de tomar la decision de sumergirme en el laberinto o evadirlo por la senda de los vehiculos y llegue a la conclusion de que siempre que lo evado, el dia me juega una mala pasada, entiendase, mal dia en el laburo, se me va el bondi cuando estoy llegando a la parada, o se suspende como en este caso una pesca en la costanera, dejandome con la mochila llenas de ganas de comerme una longaniza a punto lo mismo que el quesito Pategras y como ya les dije el tintito endulzador de paladares.
No es un dato menor, contarles que la reunion fue suspendida por el tema este de la Gripe Porcina y saben una cosa, yo a la que mas miedo le tengo es a la otra gripe. Me imagino que se estara preguntando, de que otra gripe esta hablando. Bue....hay una gripe mucha mas antigua y mucho mas letal que la Gripe Porcina o Gripe A. Les estoy hablando de la Gripe Gorila, una gripe realmente preocupante y para la que no hay barbijo que aguante. Si bien esta gripe tiene años y años, este ultimo fin de semana, ha habido un brote importante, casi el 35 % de la poblacion la ha contraido y contagiado a los demas ciudadanos de este pais, lo que me llevo a preguntarme irremediablemente si yo el Viernes antes de volver a mi casa o mas precisamente cuando llegaba al trabajo (porque cuando me fui no pase por el paso a nivel) habia evadido el paso a nivel por la maldita senda de los vehiculos y llegue a la conclusion de que si, de que no debo hacerlo mas, porque mas alla de que hoy no haya pesca, quizas dentro de 15 dias si, pero pensar en el 2011 con el PRO gobernandonos, me dan de esperar que venga el tren y en vez de evadir el laberinto o sumergirme en el, directamente arrojarme debajo de la formacion sin que ya me importe la buena o mala suerte.


Ver Cruce anti PRO en un mapa más grande