viernes, 23 de octubre de 2009

La gimnasia de los gestos

Así como hay medialunas de manteca esponjosas, almibaradas y sabrosas, hay también medialunas de grasa, crocantes, secas y muy ricas. Así como hay manzanas verdes, acidas, agrias y refrescantes, hay manzanas rojas mas arenosas, menos jugosas y cortadas por Gerardo (?).

Variantes y variables son también las que manejan los pasajeros en el instante previo a transformarse en ellos, ese instante en que una mano extendida, un gesto oportuno, si es observado por el chofer, hará que se detenga el móvil y comenzar el camino que así como puede llevarnos al trabajo, tal vez nos pueda sumergir en las arterias del barrio de Flores y porque no, en el Dupuytren luego de un choque entre nuestro colectivo y un carrito de pochochos y manzanas acarameladas que cruzo en rojo la avenida Directorio, cubriendo de maní toda la calzada, en lo que se presume como un ataque comunista (?).

Como les decía, al momento de ver venir un colectivo, el abanico ofrecido por los hasta ese momento no-pasajeros para detener el colectivo es divertido, aeróbico, frenético y porque no, absurdo.

Allí esta ella, con su ropa fina blanca, su cartera a punto de estallar, con gestos ampulosos y equilibristas, tratando de llamarle la atención al colectivero, sin darse que cuenta que en la cola no esta sola y que no hace falta someterse a tal peripecia para lograr un destino no incierto al cual se accede diciendo “1.25 por favor”. Mientras levanta la mano que empuña una bolsa con un libro, el taper con la vianda y el paraguas por si llueve, con la otra intenta sacar las monedas de ese bolsillo que se ha vuelto un tanto estrecho y que en definitiva, la somete, con clara intención perturbadora, para ver si toma conciencia de que tratar de parar el colectivo de esa manera es una tarea ardua y desgastante y mas si se realiza todos los días. ¿Animales de costumbre nosotros? No, para nada!

Esta también aquel, que espera el colectivo alejado de la parada, lejos de fila, como con cierta fobia a la alineación colectiveril, pero que cuando lo ve venir, realiza un paso apurado, sagaz, baja el cordón de la vereda y allí, sobre el asfalto, plantado cual comandante en jefe, se para firme y extiende su mano, que con un poco de suerte es esquivada por el taxista que venia a paso de hombre pero que la chata que venia atrás puteandolo en todos los idiomas, se lleva puesta, generando un fastidio indisimulable en el futuro pasajero, que subirá al colectivo, emitiendo una gran cantidad onomatopeyas, que van del “uff”, “phuf”, “nitch”.

Esta también el indeciso, ese que no se define si detener el colectivo con la mano claramente extendida o con un simple gesto de la mano a la altura de la cintura, levemente alejada del cuerpo. Este tipo de “fileros” de parada de colectivo, suele aparecerse por las tardes/noche, y mas de una vez pueden hacernos perder el colectivo, dado que si su duda se extralimita y esta duda se funde con la predisposición del chofer de no detener la marcha porque el semáforo esta en verde, indefectiblemente tendremos que esperar otros 15 minutos.

Infinidad de gestos, movimientos, caras y formas encuentran lugar en las paradas de colectivos a la hora de tratar de indicarle al chofer que nuestro cuerpo deberá en breve estar situado entre sus fierros y asientos, entre los cuerpos y el vaho, entre las ventanas cerradas por el frío y la pelusa de los pulloveres ajenos en nuestra “trucha”, entre las monedas de 10 centavos y los ring-tones de moda, entre manzanas arenosas y medialunas de manteca almibaradas, entre los maníes y el ataque comunista.

¿Y Gerardo? Que se tome el que viene atrás….

viernes, 16 de octubre de 2009

La hipoglucemia matinal

Que ganas que tuve hoy por la mañana de apagar el celular devenido en despertador y sumergirme en una vigilia efimera y despertar a la hora que sea, caminar hasta la cocina, poner la pava, ver las huellas de la noche y mirarse al espejo, que nos devuelve una cara inerte.
No tener tiempo alguno, pero no de no tener, sino de no tener (me explico? no? comprate un mono.....!).
Sentarme en la cocina, cebarme un mate, y leer asi como quien no quiere la cosa, algun apunte de la facu, mientras una gota de aceite cae sobre Feuerbach y su critica a la religion, despues de un mordisco a ese pan tostado, limon y sal.
Algun disco de fondo, como para ponerle musica al dia, fijarme si dan los goles del partido de ayer que empatamos con los pincharatas, y seguir con el mate por la casa, acomodando y desacomodando. Leer el diario Miradas al Sur del domingo, salir a comprar unos tomates, comerme unas milas con esos tomates. Hacerme unos mates digestivos, tirarme en el sillon a watchear la tele, completar el apunte. Pegar el ojo una media horita, otros mates y leer un poco mas. Un poquito de Goyeneche para dar la luz (o la sombra) adecuada a la tarde, seguir mateando y tostando pan, para finalmente salir a ver que pasa arafue, en la vereda, en la farmacia, en el restoran y en la peluqueria, ver si salio el 29 aunque yo haya jugado el 28 (por cuanto le erre? Por 1 o por 99?), pasar por la fiambreria y comprar un poquito de Bondiola y un Pategras, esperar a mi amor y saber que le deparo el dia..................
Riiiiing! Riiiing! eh! uh! Quienes es? Que hora sera?.
Las 11, era el fumigador del edificio, me voy a poner la pava y relojear un apunte......

jueves, 1 de octubre de 2009

Sarmiento, entre Ramos y Miserere

Sarmiento pudo no haber faltado nunca a la escuela, pero la linea de trenes que lleva su nombre no sólo ha interrumpido que niños lleguen a sus colegios sino que tambien mas de uno de los trabajadores que han subido a sus vagones no llegaron, en algunos casos, jamas a sus respectivos trabajos.
Subir entre las 7 y las 9 hs en la estacion Ramos Mejia fue una de las arduas tareas a las que me sometí por largos cuatro años. Que el tren puede proporcionarnos anecdotas inolvidables y momentos agradables no caben dudas, pero subase en el intevalo que antes indique y saque sus propias conclusiones.
Sepa que: tendra que pegar su nariz al vidrio de la ventana donde paradojicamente esta "prohibido apoyarse". Siempre se sofocará así haga un grado de sensacion termica y la bufanda que hasta hace dos minutos lo protegia de la gripe (porcina? gorila?) será utilizada como pañuelo anti transpiracion o en su defecto como paño desempañante. ¿La Mochila? jaja. Su cuerpo huerfano de todo pasamano se moverá al son de la marea humana.
Seguramente en Liniers, la ola se trasforme en tsunami y usted salga despedido e inunde el anden de la estacion en cuestion, con posibilidades un tanto complejas de volver a la segunda canaleta (?).
Con el devenir del viaje, las piezas se acomodarán y quizas podamos darnos vuelta para observar el dia en el rostro de nuestros asiduos compañeros de viaje.
Puede que compre algun alfajor para cuando llegue a su "matadero", desayunarlo y mientras contempla, disperso, el humo caliente que despide su cafe, ademas de saber que tiene que aprender a manejar o mudarse mas cerca de su laburo, sepa que mas alla de algunos aspectos positivos, Sarmiento fue un tanto hijo de puta pero no tanto como ese tal Roca, sino vaya a Constitucion en el mismo horario, subase al tren y despues charlamos.