viernes, 27 de noviembre de 2009

La duda, la almohada y el Planetario

Yo jamás dude de la capacidad intelectiva de los chicos que se reunieron en el Planetario para pegarse almohadazos, en definitiva, desde mi humilde opinión se trata de un grupo importante de aburridos, de los cuales, no hacernos cargo es un error, pero bue…. ¡¿Ir a pegarse almohadazos al Planetario?!

Ahora bien, de lo que dudo y seguiré dudando es de la almohada. En primer lugar porque pienso (y luego existo) que para fundar mi opinión sobre ella debo conocerla y como en los tiempos que corren no se puede confiar en y de nadie (“viejo, poné CN5”), lo mejor es dudar de ella. Yo hace unos años, luego de que TN me mostrara lo que es el periodismo independiente, decidí adoptar como método para conocer a las personas y a las cosas, la duda: un verdadero estandarte en tiempos de INDEC manipulado (“nena, si querés aprender, escúchalo a Silvestre”).

Un vez que dudo, caigo en la cuenta de que mi duda me hace un ser pensante y que como tal, jamás equivocaré el sendero, mas allá de que mis sentidos se empeñen en demostrarme lo contrario. A parte una vez que conozco lo que deseo, en este caso, la almohada, trato de apropiármelo. Yo me reconozco con actitudes funcionales, de esos que observan a las cosas para ver si le sirven o no. Ahora bien, como sabrán, las cosas existen porque las pienso, porque soy un ser pensante, me da vergüenza decirlo, pero muy pensante. Lo mío es el racionamiento, soy un ilustrado, un hombre que junto a la duda y a la razón ha logrado ser un trabajador municipal inclaudicable.

Yo soy un ser con pensamiento critico, a tal punto que evidenciando diferencias con mis amigos y familiares, cuando sucedió aquello de los almohadazos (“este Rial esta en todas, vistes Susana”) supe que los responsables de aquel encuentro estaban mal influenciados y la responsable era ella, la inevitable almohada. Es fácil echarle la culpa a un grupo de chicos que ya han jugado tres horas a “la play” de los destinos de las plumas de ganso. Es fácil dudar de ellos, pero…..

¿Por qué nadie duda de la almohada? ¿Acaso nadie se atreve a conocerla? ¿Temen sufrir pesadillas luego de conocerla más profundamente?

Dejen de lado la sensibilidad y piensen, reconózcanse como seres pensantes, digan “yo pienso, yo existo”, reconozcan las cosas por medio de la razón y por medio de ella duden de la almohada, porque así la conocerán mejor y sabrán que atrás de ella están Piero, Simmons, Suavestar y un sinfín de textiles muy felices por lo sucedido en el Planetario.

Piensen esto: dormir cuatro horas, es dormir poco, pero si hacemos memoria Bernardo Neustad afirmaba cotidianamente que esa era la cantidad de horas que dormía por día, entonces un ser pensante como yo, como no va a dudar de un elemento hecho para la comodidad, que no tiene la capacidad de tomarse la tarea solidaria de dejar descansar en paz a alguien que como TN, CN5 y Rial, se han encargado de formar una mente dubitativa como estrategia para el conocimiento; conocimiento basado en la razón. Razón que jamás encontré en la almohada para prestarse a ese juego tan absurdo, porque dudo.

¿Saben por qué? Porque escucho al fenómeno ese, el Baby Echecopar.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Conversaciones de un hombre desvelado

Así como el vecino sale de su casa, bolsa en mano, para luego de entrar a la panadería, pedir medio kilo de miñones, hay otros que eligen sacar a pasear el perro, bolsa en mano, para que ninguno pase por esa situación de futura suerte no deseada.
Yo por mi parte he adquirido la costumbre de entablar largas y nocturnas conversaciones con la almohada. Siento un deseo irreductible por conocerla y las veces que no la tuve conmigo, la extrañe, sobre todo cuando devenido en viajero frecuente, en la carpa tuve que dialogar con dos pulloveres y un buzo, que me contaban hasta el sueño sus anécdotas de cuando fueron utilizados como palos de arco de fútbol en los picados de la Plaza Santojanni.
Recuerdo que la primera vez que charlamos, le pregunte si ella se sentía parte de aquello que naturalmente llamamos cama. Sin arrugarse ni mostrarse incomoda, me contestó que lo había charlado durante largo tiempo con distintos colchones y que con todos habían llegado a la conclusión de que el todo es mas que la suma de las partes. Aquella afirmación me permitio creer, seria mas preciso decir interpretar, que para poder conocerla mas en profundidad debía saber que el territorio cama era inabordable y que todas las almohadas, incluso ella, para poder darse a conocer tenían que entablar una comunicación fluida con sus interlocutores. Desde aquellos que la alejan de sus cuerpos, pasando por aquellos que se funden en un abrazo genuino y estremecedor hasta aquellos que solo descansan su cabeza sobre la funda que la recubre, si es que alguna la recubre.
Al verme pensante, sostuvo un tanto mas arrugada, la experiencia, el experimentar con aquello que queremos conocer es lo que nos permite el conocimiento y que no valga la redundancia. Solo podrás saber de mi un poco mas según el contexto en el que establezcamos el dialogo.
¿Queres decir que mi relación con vos va a ser subjetiva?, le pregunté, y sin ponerse colorada me dijo: como todas las relaciones que estableces. Hizo un silencio efímero que interrumpió por una certera exclamación, "No existen los hechos, existen las interpretaciones", eso lo dijo Nietzche que no era almohada.
Es el día de hoy que sigo charlando con ella, con el fin de conocerla un poco mas, cada vez que estoy tirado en ese territorio inabordable que concensuadamente conocemos como cama, en donde algunos usan sabanas y frazadas, otros descansan su agotado cuerpo mientras yo, a veces, abrazado, otras distanciado hasta incluso algunas veces escondido debajo de ella, trato de conocerla.
Menos mal que hablamos la misma lengua, porque las únicas fronteras en este mapa territorializado, son justamente los idiomas.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Un sueño PROvocado

Uh, que tarde se me hizo, esto de tirarme a ver el partido de San Lorenzo contra Boca Juniors de la liguilla del 88`, como dice mi compañera, “siempre mirando partidos viejos” y hacerme unos mates, me aleja siempre de los objetivos futuros en cuanto a horarios y puntualidad.

Todavía tengo que limpiar los platos del lunes a la noche, que no fueron lavados para poder ver tranquilo a Violencia Rivas y sus ataques de rabia, de reírme con la enseñanza a la hora de escribir canciones para parecerse a Los Redondos y su “chupa troskos, chupa troskos, chupa mielcitas en el putikiosco”. Por dios! Que tarde se me hizo!

La cama deshecha y la ropa arriba de la silla mas las zapatillas (dos pares) allí en el suelo, allí, son un panorama desolador, salvando las distancias, una especie de Bagdad sin escombros y yo que estoy en deshora.

Debo recordar apagar la estufa y abrir un poco las ventanas, limpiar el dentífrico de la bacha de la pileta del baño, barrer las migas de la picada de ayer, sacar la ropa del lavarropas y colgarla para que no quede con olor a humedad.

Llevar la pava a la cocina, vaciar el mate para que no se pudra (lo compre en Colonia, Che!), cerrar el tacho de las galletas porque sino de humedecen y no hay nada mas feo que una Opera húmeda. En fin, que quilombo es todo esto, tengo que estar en 45 minutos en el Obelisco. Me baño? Si, como no me voy a bañar. Pero me quedara menos tiempo y bue….es, dicen, una cuestión de higiene personal y ajena por lo que veo. Me quedan 30 minutos, menos mal que tengo el subte acá cerca, Triunvirato y Monroe, una vez allí arriba, en el topo metálico, el viaje dura nada, vendrán Pampa, Los Incas, Tronador y así sucesivamente hasta Carlos Pellegrini, me bajaré y me encontraré con ella, con mi pequeña gran diosa para hacer nuestro camino predilecto hasta El Cuartito, una grande de muzza y luego a las librerías a ver si compramos algún editado de símbolos varios. Me tengo que apurar, le dije que llegaba a las 20.30 y son ya 20:02, tengo las llaves, la billetera. Me llevo abrigo, no, estamos en primavera. Listo, salgo. Son 6 cuadras y menos mal que tengo una tarjeta subterránea de más y hoy, solamente por hoy, zafo de la cola eterna de los subtes. Que lindo esta el barrio, mucha gente en la calle por ser Jueves. Agarro por Bucarelli, doblo en Blanco Encalada hasta Triunvirato hago unos 50 metros y anda a cantarle a Gardel, estoy en la nueva estación del subte que inauguro Mauricio Macri………¿Y la estación? ¿Dónde esta la estación? Si hace 3 años que vivo acá, y ya estaban las obras avanzadas y cuando asumió dijo que las iba a terminar, haciendo 10 kilómetros de subte por año. Noooooooo, ¿y la estación? No llego. A la mierda la Pequeña Gran Diosa, Los Incas, Carlos Pellegrini, El Cuartito, la grande de Muzza, las librerías, los símbolos…….

“Fede!! Fede!!! Fede!!! Despertate Fede”. “Dale, pegate una ducha que nos vamos a dar una vuelta”. A donde vamos? Al Cuartito, no te acordas que arreglamos para ir hoy. Ah, cierto! Y como vamos?

En subte, Fede, en subte. Como siempre.