miércoles, 17 de noviembre de 2010

El 93

Habla Nietzsche del “Eterno Retorno” y Majul sigue haciendo “La cornisa”. Ambos se complementan, uno sostiene que de alguna manera todo se repite, se vuelve a vivir y el otro hace las mismas boludeces desde siempre…en fin…yo del primero tengo el nombre y del boludo, su rasgo característico, la boludez.
Es por eso que no es sorprendente que todavía me obstine en esperar colectivos en las esquinas tan llenas de puestos de flores y de diarios; a mitad de cuadra donde está el kiosquito de “Roque”; al lado de un árbol que al sacudirse deja caer las gotas que la lluvia dejó para besar la tierra.
De un tiempo a ésta parte, el colectivo que más a menudo espero interminablemente, donde los choferes se tienen que pelear con todos los pasajeros hasta llegar al “Andé a quejarte a la empresa…”, el mismo que si llueve tarda más, ese en el que el primero que viene después de media hora es el que termina en la otra cuadra, en una finalización de recorrido digna de una línea de mierda, no sólo eso, hija de put*! (?). Esa línea es la 93.
Tiene un par de ramales (léaseme sin literalidad), pero sinceramente la finalización de uno de sus recorridos es incomprensible. ¿Acaso puede un colectivo terminar en Monroe y Acha?
Hay una farmacia, un almacén de las de antes, dos chinos, un locutorio, una verdulería, una casa de lámparas de pie y dos agencia de quiniela. Pasan 67 autos cada cuatro minutos, lo que nos da un total de….(?)….pienso, no existo nunca, y sigo pensando, y no entiendo cómo es posible que un colectivo termine en dicho lugar, tan transitado, tan desolado en materia de mecánica.
A veces pienso que es  una mala jugada de algún enemigo del más acá, que ese colectivo que viene allá a lo lejos y que llevo esperando más de media hora y bajo esta lluvia sin techo ni árbol, cuando lo estoy parando me muestre ese cartel inexplicable, esa finalización que se repite día tras día como lo dijo Nietzsche, como lo hace Majul, como lo hago yo….

jueves, 4 de noviembre de 2010

Eterna espera de un desvelado

Hacia tiempo que no me desvelaba con ganas de salir, caminar por avenida Corrientes hasta Juan B. Justo y esperar, eternamente, el 166.

Warnes, Boyaca, Nazca, Velez de un lado de la Gral. Paz, mas alla (y sin inundacion) Ciudadela, los recuerdos y algunas piedras en la culpa neurotica de una mochila que pesa incluso en su liviandad. Ramos y el billar.
Noches que se hicieron dias. Facturas si el "8" lo habia deseado o planeado, vaya uno a saber. Dormir, a veces; matear leyendo noticias de ayer, otro tanto...
Domingos de futbol y mas futbol. Volver. Segunda Rivadavia, la curva y la estacion de servicio fantasma, nuevamente Velez, nuevamente Nazca, Boyaca, Warnes; nuevamente caminar por Corrientes; nuevamente dormir..
¿Dormir?...mejor esperar el 166, en la esquina eterna..