viernes, 31 de diciembre de 2010

Adiue, bye bye....

...mientras me llegan, perfumes de la tempestad....




Los ojos le pesaron un tanto al despertar, como cada día, a la misma hora en el mismo lugar. Besó a su mujer señalando la partida y salió a la calle en busca del sol y sus propiedades inevitables que en esta época del año, para él eran desagradables. Amaba las tardes otoñales.
Se disponía a caminar las mismas cuadras y a esperar que llegue el bondi. Corrían en sus pliegues neuróticos, días de garua, de esa persistente que no moja pero molesta, bue…a esta altura las dos cosas. Moja, inunda, rebalsa y molesta.
Llegó a las cuatro esquinas y un triangulo. Comenzó a cruzar la avenida y vio que estaba parado mitad vereda de estación de servicio mitad calle, el camión de una empresa con la que su laburo tenia vinculo. El chofer y el acompañante eran los mismos que iban seguido a su cajita infeliz, los saludó y no tuvo que caminar una cuadra más o dos, ni esperar que en el horizonte aparezca el acaramelado colectivo que de horarios no entiende ni un ápice.
Se tomó unos mates en la cabina de un camión que le era conocido pero ajeno a la vez. Un habitáculo que le permitió ver de frente las fachadas de las casas, los perros orinando en los arboles de la plaza, el canillita de tal o cual esquina, la señora baldeando la vereda en un horario ofensivo para cualquier pupila y los robocops de moda by Mauricio.
Al otro día terminaba el año, al otro día había un día menos y uno mas….

lunes, 27 de diciembre de 2010

Una puteada en la noche del eclipse lunar

Comenzaba la madrugada. Las noticias eran de ayer, pero el eclipse iba a tener lugar. Habia que esperar hasta entrada ya la noche y su cielo de estrellas, esa escenografia atrapante cuando nos tomamos cinco minutos para mirar para arriba dejando de observar el movimiento del ventilador que en tres "no tira" y en cuatro, "se cae en cualquier momento".
Un fernet dulzon, como para un tipo blando y mientras Duhalde miente descaradamente en mi you tube ofreciendo material para su condena (lo mas terrenal posible!), se filtra por mi ventana un haz de luz tenue con un fondo sonoro familiar desde años para aquellos que vivimos en edificios. Falta todavia para el eclipse, pero la noche esta encantadora. Las luces de neon inundan la ciudad y dan sombra a los nocturnos caminantes, la vereda y la cerveza se funden en un abrazo sediento; sin embargo vuelve aquel sonido familiar, esa voz que viene de las catacumbas, esa voz de culitos azucarados y ficciones repetidas hasta la nausea.
Otro trago, unas mentiras mas del Corleone de Banfield, y una definicion que se aproxima, por lo menos eso es lo que el mensaje trae consigo a traves del pulmon del edificio, los movimientos del viento que tienen lugar en ellos y mi ventana que esta abierta para despejar el calor de estas fechas tan desnudas pero tan sufribles por si todas las cosas si tenes que viajar en la linea C de subte o tomarte el Sarmiento en la estacion de Ciudadela. Es un sonido que sale de un televisor, se habla de votos, es tarde para el repetitivo 6-7-8 como asi tambien para el gangoso de Bonelli, que votacion me estoy perdiendo, me preguntaba para mis adentros.
Fui hasta el control remoto y entendi de donde provenian esos gestos ampulosos de pelotudez mediatizada. Era la final de "Bailando por un orto  sueño". Marcelo estaba por dar los porcentajes finales, se iba a conocer al campeon. El eclipse estaba cada vez mas cerca. La luna, alli, en la distancia pero siempre presente, salvo por las nubes que a veces son "como sospechas". Las ves?
Todo era gritos y culos, lagrimas de cotillon y paneos desde "la vieja muerte" ubicada en algun rincon del hogar. Se abrio el sobre y un peso pesado festejo mientras el otro comienza a ser historia...olvidada. Casi al unisono, una vecina puteo en todos los idiomas, maldijo la definicion del espectaculo mas culo que especta...Que hacia yo despierto a esas horas?
Ah cierto, el eclipse!

jueves, 9 de diciembre de 2010

Saussure LTA, diria Maradona

Si bien nuestros padres se esfuerzan para que desarrollemos distintas aptitudes que nos posibilitarán irremediablemente que vendamos nuestra fuerza de trabajo a precio vil, yo, sin embargo, me he embarcado en la tarea de desarrollar algunas aptitudes más superficiales y, por lo tanto, nada emancipadoras.
Una de ellas es un técnica para poder sacar del paquete de Sugus confitados en primera instancia los confites amarillos que son claramente los mas feos, dejando para lo último los azules y los rojos, deseados por todo aquel que los compre, pero esta técnica queda soslayada cuando me detengo en mi técnica para sacar la lengua sea en la situación que sea, desde utilizarla para sacarme los restos de helado de la comisura de los labios como, para en gesto adolescente, provocar a alguien.
Quizás se crea que sacar la lengua es fácil, que no requiere de técnica alguna, sin embargo, le puedo garantizar que no es así.
En primer lugar, sacar la lengua precisa de un instante previo, que es el análisis de la situación en que ha de realizarse, no todos los escenarios son iguales ¿Acaso es lo mismo el asiento del 343 que la farmacia de la esquina? Una vez realizado este análisis, viene la mecánica que involucra a los labios, el paladar, la dentadura, el frenillo de debajo de la lengua y la lengua misma.
Si es para provocar, usted deberá observar en su derredor, y en un rápido movimiento, abrir los ojos, erguirse lo que más pueda y con gesto veloz y sin titubeos, dejar caer la parte inferior de la dentura levemente y previa acariciada de paladar superior, como relamiendo el gesto, sacar la lengua estirando el frenillo lo que mas pueda, evidenciando así, su disgusto con el destinatario provocado. Aquí la lengua debe dejarse ver con claridad al punto de llegar a tocar el pocito que se forma en el mentón. Ahora bien, si usted, se acaba de comer un helado de kinotos al whisky y sambayon en la heladería del barrio y luego tiene que ir a la joyería a comprar un reloj que lo esclavizará a la rutina del tiempo, pues bien, sepa que en sus bigotes o comisuras labiales siempre quedan restos de colores que denotan no sólo que usted a pasado por el recinto del cucurucho sino que además, lo ha comido como cuando tenia catorce años, entonces, disimuladamente deje que la lengua pispee la claridad con su parte mas estrecha, que se camufle con los labios, y despacio, sin hacer bandera, levántela y de izquierda a derecha o viceversa, muévala como si fuese un limpiaparabrisas, dejando que esta sienta el sabor de los gustos consumidos.
Una vez limpio, ingrese a la joyería y cuando este por comprar el reloj, recuerde no hacer el mismo gesto, pero si puede, por favor muérdase la lengua, que el tiempo no necesita ser medido, ya que es una sensación…..

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Amanece por la ventanilla

Son días de mañanas más próximas en el devenir del día, para aquellos que duermen poco y boludean mucho (soy parte de ellos, por si hay algún amistoso susceptible), la tarea de amanecer “es un instante de belleza muy cruel” citando al poeta, la crueldad medida en segundos, la belleza, el sol y el silencio de una ciudad verborragica.
Las cuadras hasta la parada tienen otro sabor, como no creo en las casualidades, no les adjudico el placer del ruido de los pájaros, esos del amanecer, que tienen un canto nostálgico de la noche y la oscuridad. El sol, iluminándolo todo. Las tapas de los diarios tan calientes como las medialunas de manteca de la pizzería-panadería de la modernidad.
Allá viene el transporte, síntoma de mis desvaríos vívidos, parará y recorrerá las calles llenas de lagañas.  Entre el taller mecánico y la barrera, entre el semáforo de Monroe y Acha, la plaza de Crisologo Larralde y esa esquina que tiene tatuado un escudo de Platense, voy tonteando. Lamentando la ausencia del mate llego a la General Paz, y como por arte de magia, como aquél gol del Diego a Italia en el 86`, la mirada se ensancha, y todo se transforma en un rio calmo con olor a pasto que tiene la cara lavada.
Me veo con la caña y el mate, y ella ahí, leyendo o como Eva según Joaquín. Dura unos instantes, como aquel arquero inutilizado, pero se inmortaliza aunque sea, como en este caso, en el mundo virtual…