miércoles, 6 de abril de 2011

Y ella, qué?

Ninguno de los dos habían nacido y en la esquina de Juan Bautista Alberdi y Murguiondo, donde hoy uno puede comerse una porcion de muzza al molde y sacarse una foto junto al busto de El Torito de Mataderos, Ambrosio Cremella instaló un bodegón al que llamo "La Primera Curva", debido al trazado de las vias del tranvía 40 y 48 en sus recorridos Mataderos - Primera Junta y Mataderos - Paseo Colón y Chile respectivamente.
Ella se criaba y crecía en la zona sur de la Capital Federal, más precisamente en Boedo. Él se ganaba el mango con un trabajo cotidiano y alienante como los demás, pero metía un par de billetes más gracias a las milongas en las que con su orquesta, tocaba el piano; milongas en las que pudo escuchar a Alberto Marino con el ángel de Troilo a su lado.
Una noche el tango, los pasos del 2 x 4, las damas y los caballeros se fundieron en las instalaciones del Club Nueva Chicago y con ellos, también, las miradas hasta ese momento desconocidas de ella y él. Una vez terminada la milonga, la calle los encontró esperando el 48, pues él le había prometido a la mamá de ella, que la acompañaría hasta la puerta de su casa.
Pasaron primaveras, veranos, otoños e inviernos, presidentes, campeonatos, guerras mundiales y ellos seguían juntos. Los tranvías gracias a un decreto firmado el 23 de Octubre de 1962 dejaron de recorrer las arterias de la porteña Buenos Aires. "Ya no volveremos a ver nuestra Ciudad desde sus ventanillas, ni a repasarnos las lecciones cómodamente sentados o arrinconados en la plataforma trasera. Ya no abriríamos más las puertas corredizas de la plataforma trasera, para cerrarla luego cuidadosamente, poniéndole el ganchito antes de bajar. Se habrá perdido el último signo de buena educación de los porteños. Plataforma delantera!... Las cosas que se cargaban en ella, y qué lindo, cuando solíamos, ir charlando con el mótorman en aquel palco ovant-scéne en movimiento!...” comentaba Aquilino Podestá.
Llegaron los hijos, los nietos, pasaron mas otoños y primaveras, más presidentes y campeonatos....las guerras no fueron mundiales, sino "frías", "del golfo".
Pero llegó el momento, para él, de dormir el sueño eterno. Atrás habian quedado 90 años en plenitud, llena de blancas y negras, de vino y pastas dominicales, de templanza y respeto. ¿Que sigue? Seguir, pero ella ¿qué?
Como hace ella para reir al despertar si el se cansó de los vivos, del servicio meteorológico, de las colas en las sucursales bancarias.
Como hace ella para preparar el estofado sin que él le diga "rico como siempre" o "agregale un laurel más"
Como hace ella para salir a la calle sin la sensación de protección que significaba un brazo por sobre los hombros, una mano que le aferraba la suya luzca el sol o no.
Como hace ella para dormir plena sin sentir su calor, sus olores, su forma anciana de hacerle el amor.
Como hace ella? Como haríamos nosotros para vivir cuando hemos perdido el amor y gran parte o casi toda la vida?
Como seguir? Siguiendo.
Pero ella, ¿qué?